...puede hablar horas con Laia (tanto en persona como por teléfono); puede convertir un día de playa nublado en el mejor día de 'casiplayaperono' del mundo (incluso teniendo que cargar con bolsos enormes llenos de provisiones); aguantar todas las tonterías de la tonta Laia; puede animarla en momentos bajos; solidarizarse con la ya nombrada Laia y acompañarla donde sea; recordar los 'viejos tiempos' con nostalgia; puede lograr que Laia baile 'a lo loco' (sólo hablaría de ello en presencia de mi abogado); estar de confesiones hasta altas horas; puede aguantar lo que pocos esperando a que Laia aparezca, se arregle, se decida y demás variantes; puede preguntar '¿pero tú cuantos años tienes?' con más arte que nadie; hacerle reír sin parar...
...y por todo ello y muchiiiiiiiiiiiiiisimo más (14 años de amistad dan para millones de palabras) le doy las gracias y pido un brindis en su honor.